lunes, 29 de diciembre de 2014

Resonaban los cañones.


Resonaban los cañones
las guerras comenzaban
nadie sabía las vidas que quedaban

Libro completo pinchando este enlace.


sábado, 27 de diciembre de 2014

Princesa de mi peor pesadilla.


Cierro los ojos y pienso en tu cara,
me duermo, espero encontrarte en mi sueño.
Si no te encuentro no sueño con jara,
mas soñaré con tu rostro risueño.

Estando ya dormido, tal vez te vea
nadando bajo la luz de la luna
acunada, reflejada en la marea.
Luna y mar que bañan tu piel moruna.

Dormido en mi cama te veré tal  vez
bella y poderosa como la reina,
reina de mi gran partida de ajedrez.

Tal vez te vea vestida de mantilla,
tal vez como la puta que se peina
y princesa de mi peor pesadilla.



Poema publicado en el libro "Amor olvidado"
Octubre de 2005.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Un cuento de Navidad.


     De momento el taxi no se movía. El atasco en la avenida Valle-Inclán era normal en un día como aquél. La gente salía a hacer las compras de nochebuena, los ingredientes para la cena, vino, regalos de última hora. Los más retrasados incluso compraban el árbol y sus adornos. El sonido de la lluvia era continuo sobre la chapa del viejo vehículo. Casi no se podía ver a través de los cristales.

     Papá, ¿seguro que Papa Noel podrá llegar a la nave espacial?
     Claro que sí hijo. Papa Noel puede llegar a todos lados.
     
     Pepito no quedó muy convencido. En seis años Papa Noel nunca le había fallado, pero no estaba seguro de que los renos pudiesen volar tan deprisa como para llegar a la nave.

     Maldita lluvia y maldita Navidad. Dijo el taxista sin soltar el cigarro de la boca.
   
     Carlos suspiró y echó una mirada de complicidad a su esposa que estaba sentada en el asiento de atrás con Pepito. Ella asintió con la cabeza para comunicarle que estaba bien.
     Lentamente atravesaron la avenida Valle-Inclán y consiguieron acceder a la autovía. La lluvia disminuyó un poco su intensidad.

     Mamá, ¿hay chimenea en la nave espacial?
     No, hijo, no hay.
     Entonces, ¿cómo va a entrar Papa Noel?
     Eloisa suspiró. Ya encontrará algún modo. Siempre lo hace.
     ¿Pero cómo sabrá dónde estoy, y si deja mis regalos en casa?
     Eloisa empezaba a desesperarse. Papa Noel lo sabe todo, llegará a la nave y te dejará tus regalos.
     ¿Debajo del árbol de navidad? Dijo Pepito con su cara otra vez llena de ilusión.
     ¡Carlos, ayúdame, por Dios!
     Em... no hay... árbol de navidad en la nave espacial.
     ¿Pero entonces dónde va a dejar Papa Noel los otros regalos?
     ¡Se acabó José, estate calladito hasta que lleguemos a la estación de naves!
     Pepito se cruzó de brazos y agachó la cabeza.

     Llegaron a la estación, bajaron del taxi y descargaron las maletas, las pusieron en un carrito y entraron. Buscaron en los paneles la puerta de embarque de su nave...
     ¡CANCELADO! Dijeron a la vez Eloisa y Carlos.
     ¿Qué es cancelado? Preguntó Pepito.
     Voy a ir a información. Quedaos aquí. Eloisa asintió y Carlos se marchó.
     Mamá, ¿qué es cancelado?
     Cancelado es que la nave no despegará hoy.
     Entonces, ¿dónde dejará Papa Noel mis regalos?
     Eloisa estuvo a punto de chillarle, pero vio cómo a Pepito se le encharcaban los ojos. Se agachó con una de esas sonrisas que solo saben poner las madres y lo abrazó.
     Tranquilo, que Papa Noel llegará allí donde tú estés.
     Al poco rato llegó Carlos moviendo la cabeza de lado a lado.
     No me lo puedo creer. Han suspendido el despegue por el mal tiempo. No podremos salir hasta el lunes.
     Eloisa miró a Pepito. Bueno... tendremos que celebrar la Navidad en casa.
     Vale. Fue lo único que dijo Pepito.
     El trayecto de vuelta a casa fue aún más tardío que el de ida a la estación, pero más tranquilo para los padres de Pepito, ya que este se pasó todo el rato tarareando villancicos. Además el taxista no abrió el pico en todo el viaje.
   
     Se bajaron del taxi. Carlos llevaba las maletas. Eloisa cogió unos folletos que asomaban por el buzón, abrió la puerta y entraron en casa.

     Eloisa y Carlos prepararon una rápida sopa de verduras y un puré de patatas con filetes de ternera. La cena fue agradable, de cuando en cuando Pepito hacía alguna trastada involuntaria, como intentar pinchar un trozo de filete y que este fuese a parar al suelo. Sus padres se reían, pero evitaban que Pepito se diese cuenta. Cuando terminaron de cenar acostaron a Pepito y lo arroparon al darle las buenas noches.
     Duérmete pronto o Papa Noel no vendrá. Le dijo su madre mientras le acariciaba la frente.
     Papa Noel ya ha venido, pero me dormiré pronto para que me deje mis otros regalos. Pepito cerró los ojos y se puso de costado.
     Sus padres se miraron extrañados y salieron del dormitorio. Furtivamente sacaron los regalos de Pepito que estaban dentro de las maletas y los pusieron debajo del árbol.

     Voy a por un par de copas. Dijo Carlos.
     Eloisa se sentó y vió que entre los folletos que había cogido del buzón había una carta. Eloisa la cogió y reconoció la letra de su hijo en el sobre. "para papanoel". Eloisa la abrió rápidamente.

"ola papanoel te escribo otra ve para desirte que esta navidade no me traiga lo regalos a mi casa me voy de biage con mi papas tareme lo regalos a la nave espacial lo ke mas me gustaria es pasar la navidaz en mi casa con mi papas pero eso no puede se porque tenemos que ir de biage te puedo pedir como regalo que pase la navidaz con mi papas en mi casa? si me traes ese regalo me da igua los otro bueno traeme tambien los otropero el que mas quiero es el de que pase las navidade en mi casa con mi papas

adios papanoel un fuerte abazo"




martes, 9 de diciembre de 2014